No es fácil transitar en la función pública con una deuda pesada.
Se requiere la reingeniería financiera mediante una estrategia que prioriza el ahorro del gasto, la simplificación administrativa y el reordenamiento del gasto hacia las prioridades de los ciudadanos.
Chema Morales recibió su Administración con una deuda de 98 millones de pesos y serias broncas en materia de agua, seguridad y pavimentación.
Ya casi por concluir su segunda Administración, no solo pagó la deuda y dejará su gestión financiera en ceros, sino que ahora recibe de la agencia internacional HR Ratings una tercera calificación donde prevalece el aumento en su calificación crediticia.
Es decir, una administración municipal con alta calidad crediticia.
Tomás Gutiérrez, alcalde electo, recibirá una gestión sin deuda y con posibilidad de adquirir créditos si lo considera necesario.
Chema Morales resolvió la parte de los dineros y, al mismo tiempo, afrontó con éxito las demandas de falta de agua, de algunas zonas inseguras y de la necesidad de ver a Ramos Arizpe como el gran polo de desarrollo industrial automotriz, con grandes obras como el Centro Acuático, Dinolandia, el Teatro de la Ciudad y áreas hoy aprovechadas por los deportistas.
Funcionó su estrategia financiera para que el gasto del dinero público se aplicará en obras de beneficio social, acciones que mejoran las condiciones de vida de los habitantes.
Sin duda uno de los principales retos de las administraciones de los tres niveles de gobierno es el manejo transparente del dinero.
Transparente y eficaz como lo hizo Chema y como lo refleja la última calificación de alta calidad crediticia.







