La elección del Poder Judicial evidenció el fracaso de la cuarta transformación de Morena en el Gobierno federal, en los estados y en los municipios.

Solo un 12 por ciento de los electores votaron, y eso refleja el rechazo hacia la improvisación, las ocurrencias, los caprichos enmarcados en una elección del Poder Judicial federal y de los estados que nadie pidió.

Se gastaron seis mil 289 millones de pesos para organizarla y la respuesta ciudadana en todo el país fue el rechazo.

Los motivos: complicada, sin información suficiente de las y los candidatos y amañada por Morena con el reparto de acordeones y autoritaria.

Se tiró ese dinero, en lugar de invertirlo en la construcción de clínicas, hospitales, escuelas, construcción de carreteras y, sobre todo, para servicios básicos que mejoren la calidad de vida de los mexicanos.

Pero el capricho fue mayor y quedó muy claro que los ciudadanos no se equivocan y, poco a poco, toman distancia de la llamada cuarta transformación de Morena.

Y es que la inseguridad en los estados gobernados por Morena es insoportable y aún así se montó la farsa de un proceso electoral que resultó con la más baja participación de electores en toda la historia de nuestro país.

En Coahuila, la elección fue desairada, pero aun así quedó demostrado que los ciudadanos confían en sus autoridades, porque se desarrolló en orden y en absoluta paz.

Cabe destacar que las tribus morenistas, una vez más, quedaron en ridículo y demostraron que su pleito es irreconciliable.

Repartieron tres acordeones distintos y solo provocaron más confusión y desaire.