Ahora la comedia de enredos la llevará Ricardo Mejía al Partido del Trabajo, como lo hizo en Morena.
El diputado federal, Gerardo Fernández Noroña, lo anticipó, pero, en aquel tiempo, de seguro no se imaginó que Mejía llegaría a su propio partido político.
Ahora tendrá que padecer lo que padeció Morena con Mejía y sus posturas de pleito vanidosas y mentirosas.
Aún y cuando el propio presidente López Obrador lo puso en el terreno de la traición, todavía Mejía se apropiaba de su imagen para engañar a los y las despistadas.
Ahora, como dirigente del Partido del Trabajo, le apuesta a lo mismo: al pleito.
Sin embargo, las circunstancias son otras y cada vez son menos los y las despistadas que le compran sus argumentos y los que vendrán.
Noroña ahora tiene al amigo de la división en su casa y sus pronósticos se cumplirán, como sucedió en el pleito entre Mejía y Guadiana.
El Mirón recuerda bien el video donde Noroña afirmaba que Mejía traicionaba al presidente López Obrador y que la candidatura ya era de Guadiana, también pronosticaba que la división provocaría el declive de la izquierda en Coahuila y así sucedió.
Ya la herencia de Mejía está en Morena, y el Partido del Trabajo está condenado a no avanzar y a disminuir, porque las circunstancias ya son otras y las mentiras de Mejía no pegan, no tienen certeza y menos credibilidad.
Los despistados ya no compran los sueños de conquista y muchos ya tratan de regresar a Morena sin posibilidad de lograrlo.
Quedaron en el aire por el engaño que adelantó el legislador Noroña, al hablar de la principal característica de Ricardo Mejía.







