A todo lo que da la rebatinga, los arrebatos por el poder económico en el Partido del Trabajo y, al mismo tiempo, la ruptura con Morena.

El junior Luisito Ortiz Zorrilla dijo que siempre no y, para tener un sueldito asegurado, se regresó como regidor en el Ayuntamiento de Torreón.

Peroooooo… Le dejó a su mamá, Lucía Zorrilla, la candidatura a diputada local en el distrito 8.

Doña Lucía, esposa del intratable Víctor Severo Ortiz, cobraba como regidora pluri en Matamoros.

Ahora perderá en el distrito 8, pero llegaría a la diputación por la vía, otra vez, pluri, porque, como mujer, va en primer lugar de la lista petista.

El asunto es que ese lugar de privilegio se lo ganaría a Tony Flores, lo que refleja que Ricardo Mejía se decantó por la familia Severo y ya no por los Flores, que dejaron de ser atractivos porque ya no son la luz del financiamiento al ya no ganar contratos de carbón.

Además, la línea de Morena es: ni un centavo a las y los candidatos petistas, que se rasquen con sus propias uñas.

Por eso, también en Piedras Negras el gerente del Simas, Lorenzo Menera, le reclama cinco millones de pesos que le dio en tiempos de campaña al ex-PT y ahora Morena, el actual alcalde Jacobo Rodríguez.

Lo dicho, con todo el pleito PT contra Morena y la rebatinga por la lana.

Pero se les olvida lo más importante, el trabajo de campo, la cercanía con la gente para obtener la confianza que se traduce en votos.

Todo se limita a los ataques mediáticos y en la facilidad de las redes.

Ahí es donde ambos, PT y Morena, van al precipicio electoral.

Y todo ese embrollo de intereses económicos, de traiciones y de pleitos, con el fantasma de la derrota a cuestas.

Con el arrepentimiento y la decisión de claudicar a las candidaturas, a sabiendas que serán sacrificados, bajo la confusión de los pleitos nacionales, que reflejan el desinterés por la elección de Coahuila.