Parece que no aprendieron la lección. Resulta que en Morena Coahuila siguen en las mismas, sacando todavía más el cobre y peleándose por el amor de una de las corcholatas del presidente, quien aparentemente es la favorita para conseguir la candidatura a la presidencia y con muchas probabilidades de conseguirla.
Y, entonces, comienzan los conflictos por ganar quien la representará en Coahuila, el problema es que los únicos que tienen la venia de la doctora son los allegados al ingeniero Armando Guadiana, su hija Cecilia ya encabeza el movimiento “Es Claudia” y ella sería la única autorizada hasta el momento para poder hablar en su nombre.
Pero ya salieron los judas que tratan de ganar terreno, pero que en su momento anduvieron suplicando un lugar en la campaña de Guadiana y, al sentirse derrotados, comenzaron con la traición; uno de ellos es Antonio Atollini, gente muy cercana a Luis Fernando Salazar, quien fue el primero que hasta en entrevistas a nivel nacional salió a pregonar su cercanía con la hasta hace unas semanas jefa de gobierno de la Ciudad de México y queriendo dar madruguete.
Y ni hablar de los que de plano se bajaron del barco y se fueron al Partido del Trabajo a apoyar a Ricardo Mejía y ahora quieren regresar pecando de ingenuidad, ¿apoco no saben que Mario Delgado se dio cuenta de su traición? Están fritos.
Otra vez hay un desorden al interior del partido y no hay quien ponga orden. Tendrán que ser las mismas corcholatas las que llamen a la unidad o, en Coahuila, pueden ir marcándolo como perdido. Abusados, porque quien no conoce la historia está condenado a repetirla.







