Andan bien asustados los gobernadores morenistas por donde pasa el narco. 

Y no es para menos. 

La declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los dejó paralizados.

Trump aseguró que en México hay un serio problema de narcotráfico que afecta a su país.

Y esa actividad ilícita no se mueve sin el apoyo de los políticos; los llamados narcopolíticos.

Estados como Michoacán, Veracruz y Sinaloa, son la muestra clara de que los gobiernos morenistas, ligados a Andrés Manuel López Obrador, apoyan a quienes mantienen secuestrada a la sociedad con violencia y cobro de piso. 

Pero, además, ya con un brazo sindical llamado Catem que extorsiona a los sectores productivos.

La Catem es otro brazo de la corrupción morenista que afecta a estados como Durango, donde fue detenido Edgar «N», «El Limones», líder de ese cartel, pero quienes lo protegieron siguen libres.

Habiendo tanta tela de donde cortar, los políticos morenistas andan bien asustados.

Saben que si cae uno, se da el efecto dominó y caerían otros, en una secuencia que vendría a desgastar más a la marca Morena, ya de por sí, desgastada en tan solo los seis años del nefasto Andrés Manuel López Obrador.