Su libro se llama “Grandeza”, pero El Mirón le asegura que la llamada grandeza de Andrés Manuel López Obrador nace de las mentiras, de evadir la realidad, de sus propios datos.

Su libro no incluye sus pactos con el crimen organizado a cambio de votos en Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Zacatecas, Tamaulipas, entre otros estados gobernados por sus morenistas.

Tampoco aparece el peor nivel de inseguridad que agobia a la mayoría de los estados.

Menos aparece el huachicol fiscal, que también inició con su sexenio, además del tradicional que nunca exterminó, sino aumentó, como lo es el robo de combustible de los ductos de Pemex.

Tampoco en su novela «Grandeza» aparece el desfalco de las finanzas del país, por sus obras faraónicas que no sirven, pero que sí están plagadas de desfalcos.

No aparece en la narrativa de AMLO su hermano Adán Augusto, precursor de la banda de “La Barredora” en Tabasco.

Ni los excesos de desplantes de nuevos ricos que encabeza su hijo, el tal Andy.

En su libro “Grandeza” no precisa cuánto gana Andy como dirigente real de Morena, unos 127 mil pesos, que obtiene con su agobiada agenda de trabajo que lo llevó a Tokio para distraerse un ratote.

La reaparición de López Obrador solo avivó el repudio que se ganó por la corrupción y la impunidad de su sexenio.

Al mismo tiempo, golpeó a la presidenta Claudia Sheinbaum con su mensaje de que “aquí mando yo”.