Alejandro Gertz Manero era una roca en el zapato de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Respondía a los intereses del expresidente López Obrador.
Debió haber salido al entrar la presidenta Sheinbaum, ya que el dejarlo solo aumentó la percepción de impunidad y de que AMLO tenía en sus manos la Fiscalía General de la República y el resultado es que ningún político protector de delincuentes está en la cárcel.
Y la recomendación de la presidenta a la nueva fiscal Ernestina Godoy fue más que evidente de que Gertz no le hacía caso.
Le pidió a Godoy que se coordinara con Harfuch.
Quiere decir que Gertz nunca lo hizo y que seguía la línea de López Obrador.
Ernestina Godoy y Harfuch ya trabajaron juntos en la capital. Ella como fiscal y él al frente de la Policía.
Se espera ahora que haya claridad en las investigaciones y que terminen en la cárcel los políticos –de Morena– que están detrás de los delincuentes.
Caso contrario, de nada servirá la salida de Gertz y aumentará la presión comercial de Estados Unidos, por el incumplimiento de acuerdos en el combate a la inseguridad, la corrupción y la impunidad.
Las negociaciones del tratado comercial ya se acercan y, visto de adentro y de afuera, la inseguridad aumenta gracias a la complicidad de los políticos ligados a Andrés Manuel López Obrador.







