La regularización de autos chuecos sirvió para puras tranzas y, finalmente, afectó a las agencias de venta de autos nuevos y seminuevos.

La presidenta Claudia Sheinbaum lo sabe y por eso tumbó el decreto del expresidente corrupto Andrés Manuel López Obrador que extendía la regularización de los autos “chocolate” hasta septiembre.

AMLO y sus afanes populistas y objetivos políticos ampliaron el decreto para ganar adeptos hacia Morena, como todo lo que hizo.

Sin embargo, la regularización se prestó para favorecer a las mafias de contrabando en toda la frontera.

Ya era común ver vehículos y camionetas de modelo reciente regularizadas o en vías de regularizar, sin importar su uso para cometer delitos, traficar en la compraventa y, lo menos, pero igual de importante, evadir los pagos de control vehicular en cada estado.

El expresidente corrupto de López Obrador amplió la impunidad y la inseguridad por donde lo vea.

Pero también afectó a la asociación de vendedores de autos que, con tanto vehículo regularizado o con placas de organizaciones piratas, fueron afectados con la baja en sus ventas.

Por eso la presidenta Sheinbaum derogó el decreto de AMLO, bajo el argumento de que generaba malas prácticas.

Y ese argumento lo puede aplicar a todo el mugrero que le dejó López Obrador y que ha batallado y mucho para sacudírselo.