Los escándalos por los dedazos de candidatas y candidatos de Morena contrastan con lo que ocurre en Coahuila.
En Nuevo León se levantaron en armas contra la sabinense. Clara Luz, su examiga Tatiana Clouthier, Waldo Fernández y Andrés Mijes acusan a Morena de no usar las encuestas, pero sí el dedazo.
La rebelión por la falta de democracia morenista salpica a otros estados como Zacatecas, Chihuahua, Guerrero o Michoacán.
Lo del ajuste al resultado es puro cuento, es la constante.
¿Y qué sucede en Coahuila?
Aquí Morena postulará a los de siempre, a los mismos, para las ocho diputaciones federales.
Para las 38 alcaldías andan ofertándolas sin que nadie se anime por las nulas posibilidades de ganar.
Sin duda, la alianza PRI-UDC no tiene rivales con mediano peso en Saltillo, Torreón, Monclova, Acuña, entre otros municipios.
Van con toda la posibilidad de recuperar Piedras Negras y en los ocho distritos federales tampoco enfrentan competencia.
Se pronostica otro 16 a cero, esta vez 38 a cero en los municipios y ocho a cero en las diputaciones federales.
En términos nacionales, Morena enfrenta una grave crisis de credibilidad y en Coahuila ese factor y otros como la división y el nulo trabajo político en barrios y en colonias.
Incluso el Comité Nacional no voltea a verlos, porque ya los ven, otra vez, perdidos.
Queda claro que la democracia no le queda a Morena y el dedazo que tanto criticaron hoy los ha dividido.






