Bien dicen que el agua estancada se pudre, y ese es el retrato de la familia de los Durán, que se creen dueños de Arteaga.

Primero fue su papá, después su tío y ahora Ramirito, quien pretende enviar señales de monopolio político, al sentirse, él y su familia, dueños de los eventos políticos.

Y para muestra basta un botón. En un evento organizado por el partido político que les dio la oportunidad de figurar, Ramirito subió y se aferró a subir a toda su familia al templete de la plaza principal, como para enviar la señal de que el municipio de Arteaga es de ellos. No entiende que después de la elección a gobernador todo puede cambiar.

En lugar de presionar y enviar señales falsas, los Durán y su último alcalde mejor deberían atender mejor su responsabilidad para con los ciudadanos, los que están inconformes por la pésima actuación de su alcalde en temas prioritarios como el abasto de agua en comunidades campesinas y en la propia cabecera municipal, o los constantes robos que aquejan a las cabañas, mientras la policía municipal hace negocios bajo la complacencia del alcalde Ramirito Durán.

En política todo cambia, y más le vale a la familia Durán hacer lo correcto y no enviar mensajes autoritarios que nublarían su futuro.