Ante el fracaso en la integración de los comités seccionales, Morena bajó la línea de no renovar las dirigencias estatales hasta la elección de 2027.
Si no pudieron renovar los seccionales, menos podrán conformar los comités municipales, lo que refleja la falta de liderazgo y, sobre todo, del ambiente entre las tribus morenistas; todos contra todos.
Y hablamos no solo de los grupos de Cecy Guadiana y de Luis Fernando Salazar, sino de la disputa por el poder político de las próximas candidaturas a diputados locales entre las tribus más pequeñas.
Y hablamos no solo de Coahuila, sino de todo el país, donde Morena se divide y se descompone por la ambición de ganar posiciones políticas.
Ante esa realidad de un partido que se desmorona muy pronto, en medio de Andy y los nuevos ricos y la división interna, los electores ya demuestran el desencanto.
Sí, a pesar de los beneficios de los programas sociales, Morena como partido político va a la baja, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum se mantiene con un nivel alto de aprobación.
Es decir, la gente está desilusionada por el Gobierno corrupto de Andrés Manuel López Obrador, pero coloca a la presidenta Sheinbaum en una posición como la que lucha por combatir la corrupción y la impunidad que AMLO y su grupo prometieron que nunca más existiría y ahora está peor que antes.
Por eso, en el contexto político, Morena no pudo consolidar a sus comités municipales y Luisa María Alcalde bajó la línea de que todo se queda como hasta ahora y hasta la elección del 2027, en la que se renovará la Cámara de Diputados y, en Coahuila, las 38 alcaldías.
Lo dicho, los morenos de Coahuila prefieren lo mediático, en lugar del trabajo cercano a la gente, la talacha en los barrios y en las colonias.
Y al ir a la confirmación de su estructura, sale a la luz la ambición y los pleitos que los mantienen divididos y solo como cachavotos de la figura presidencial.







