¿Qué haría un buen Gobierno con dos mil millones de pesos al año?
Clínicas, hospitales, escuelas y compraría medicinas y hasta repararía carreteras.
Pero esos dos mil millones de pesos, que salen de los impuestos que pagamos, se entregan al año, como subsidio, a la empresa aérea Mexicana para que siga en el intento de sobrevivir, sin conseguirlo, y es ahora un barril sin fondo y de dinero tirado.
El populismo del expresidente Andrés Manuel López Obrador inventó ese programa de rescate de Mexicana que, en la realidad, no funciona y solo representa otra carga pesada a las quebradas finanzas del Gobierno federal.
Hoy, Mexicana solo atiende al 13 por ciento de los pasajeros y sus pocos aviones van al 44 por ciento de su capacidad; sigue quebrada, por más dinero que le mete el Gobierno federal.
Con esos números no tiene perspectivas de expansión, pero tampoco de cierre, hasta ahora, porque sería aceptar otro error más del Gobierno morenista.
Mientras tanto, hay que seguir con la errónea política del subsidio a una empresa aérea que debería manejarse con dinero del sector público.
Su supuesto rescate obedeció a otra locura de AMLO, igual que otras ocurrencias que no funcionan como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería Dos Bocas, que no cumple las expectativas.
Mexicana es otra muestra más del peor Gobierno federal que hemos tenido y que en seis años demostró que no estaban preparados para gobernar, pero sí y mucho más que antes, en toda maniobra que significa el saqueo, la corrupción y la impunidad.
Lo dicho, López Obrador fue lo peor que le ha ocurrido a nuestro país y su herencia nos tiene sumergidos en la inseguridad y la agobiante corrupción, en contraste con la casta de los nuevos ricos morenistas.






