Gerardo Fernández Noroña, además de ser un provocador, se distingue por su aversión hacia las mujeres: misógino.
En tiempos en que nuestro país tiene a la primera mujer presidenta, Noroña insulta a Lilly Téllez y a la periodista Azucena Uresti.
Luego, Alejandro Moreno le respondió y se hizo la víctima.
Noroña, de siempre, ha sido un payaso en la política y lo rebasan su desprecio a las mujeres, sabrá Dios porqué, pero sus traumas debería dejarlos bajo llave en su casa.
Y en ese sentido, no solo han salido al descubierto sus actos de provocación a lo largo de su gris trayectoria.
También su fachada de nuevo rico, con viajes VIP a Europa y la compra en 12 millones de pesos de una casa en Tepoztlán, al sur de la Ciudad de México.
Pero resulta que la adquisición es ilegal, porque se encuentra en una zona que es en un 80 por ciento comunal y el 20 por ciento ejidal.
Es decir que la casa no se puede vender, porque fue construida en un terreno que pertenece a la comunidad.
Entonces, tenemos también a un Noroña delincuente que usa su cargo para transacciones ilegales.
Como ilegal es que reciba al mes, según él, dinero por sus apariciones en redes sociales, para justificar la nueva vida de rico que hoy se da.
Noroña es un payaso y, como tal, le queda poca vida en la política, principalmente, porque carece de credibilidad y de principios.
Tan es así que ahora que “Alito” Moreno lo puso en su lugar, el dirigente nacional priista ha recibido más felicitaciones que nunca de ciudadanos que ya estaban cansados de tanta payasada del provocador, altanero y misógino de Noroña.






