Esta semana, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que se formalizó la compraventa de Mexicana de Aviación, luego de 13 años en los que trabajadores lucharon por recuperar una parte de sus indemnizaciones tras la quiebra de la aerolínea.
Lo anterior es una muy buena noticia desde el punto de vista de las familias que tanto lucharon por obtener justicia, pero el problema viene cuando detallaron el funcionamiento de la aerolínea.
Lo primero que llama la atención es que Mexicana será operada por el Ejército Mexicano, dándole aún más poder del que ya tiene, siendo, queramos o no, un intento más de la militarización de este país.
El segundo detalle que salta a la vista es que la base de Mexicana será en el aeropuerto Felipe Ángeles, sí el aeropuerto más criticado de la historia por no tener vuelos por fin tendrá, pero con el detalle de que el presidente tuvo que comprarlos.
Es como cuando de niños jugábamos al “Turista”, primero comprábamos una propiedad y luego, a billetazos, íbamos comprando gasolineras, restaurantes, hoteles y hasta aeropuertos, con tal de que pudiéramos ganar; lo mismo pasa con el AIFA.
Finalmente, hay que decirlo, el negocio de las aerolíneas comerciales es sumamente complicado. ¿Cuántas aerolíneas no hemos visto desaparecer? Aeromar, Aviacsa, Interjet, solo por mencionar las más recientes, y eso que tenían una flotilla de aviones más robusta y operaban en casi todo el país. Luce difícil para Mexicana, pero claro que deseamos que funcione, porque la competencia siempre será buena. Pero insisto, luce complicado.







