Vaya balconeada que le ha puesto el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Sea o no por la presión de Estados Unidos, cada día que pasa queda en evidencia que AMLO es sinónimo de huachicol, también de extorsión y de crecimiento de la inseguridad.

El golpe histórico de robo de combustible a Pemex en Coahuila deja en evidencia la red internacional de huachicol que creció en el sexenio de López Obrador.

¿Recuerda usted que Andrés Manuel López se atrevió a asegurar que ya no había robo de combustible a Pemex?

El mentiroso y corrupto sacó una bandera blanca y, todavía, aseguró que la extorsión iba a menos.

Pues la realidad es otra y la protección a los delincuentes cada vez sale más a flote y, al mismo tiempo, se hunde el sexenio de AMLO.

El Gobierno de Donald Trump tiene una radiografía sobre el narcotráfico, el huachicol, la extorsión y, en general, sobre quienes protegen a la delincuencia.

Y todo apunta a AMLO y a su hijo Andy López Beltrán, además de funcionarios y gobernadores morenistas que reciben su protección.

Pero como el problema ya escaló a los niveles más altos, con riesgo al tratado comercial, hoy el propio Gobierno de la presidenta Sheinbaum rompe los acuerdos de AMLO con los delincuentes.

Es evidente que no quiere pasar a la historia como cómplice de la inseguridad que vive el país.

La presidenta Sheinbaum hace lo que le corresponde, sea o no presionada por Estados Unidos.

Bajo esa óptica, tiene en el presidente Trump a su mejor aliado para desmarcarse de Andrés Manuel López Obrador, quien, en poco tiempo, ya pasó a la historia como el peor presidente que hemos tenido y cuyo impacto en la política acelera el desgaste de la marca Morena.