El tal Andy anduvo en Saltillo y luego viajó en avión privado a Torreón.

¿Quién sería Andy sin el apellido López Obrador?

Nadie.

Pero el tal Andy, así se refirió a él Rubén Moreira, visitó Coahuila y pasó desapercibido.

Dicen sus allegados que así le gusta aparecer, El Mirón cree que pasa desapercibido porque no trae con qué.

En su primera aparición como operador político de Morena perdió Durango.

Luego se cansó de tanto trabajo y se fue de nuevo rico a Tokio, Japón, donde se le olvidó la política de la presidenta Sheinbaum de que el poder se ejerce con humildad.

El tal Andy la ejerce gaste y gaste dinero, y ahora hasta compra pinturas de arte asiático de 500 mil pesos.

Pero al junior de Andrés Manuel López Obrador le gusta pasar desapercibido, ¿qué tal si no?

Al interior de Morena cada vez le prenden menos incienso, sabedores de que es cartucho quemado en Palacio Nacional.

Aún así, el tal Andy sigue en su posición como dueño del Morena de su papá.

Porque hay ahora otro Morena.

El de la presidenta Claudia Sheinbaum, que carga con la herencia de corrupción y de impunidad del sexenio de los otros datos.

Aun así, el tal Andy sigue ahí y ahora busca operar la elección del próximo año en Coahuila.

El domingo 7 de junio se elegirán diputados locales y el PRI le volverá a dar hasta con la cubeta en la disputa de 16 diputaciones de mayoría y en las nueve pluris.

Se me hace que, concluida esa elección, estará más cansado y se irá de vacaciones para no volver.