Rubén Moreira pone en riesgo a Manolo Jiménez y demuestra que poco le importa el presente y el futuro del gobernador Riquelme. Comparte su intención con Alejandro Moreno; librar la cárcel, ganar impunidad. Y pudiera tenerla al apoyar al presidente López Obrador con el respaldo de su PRI a la presencia del ejército en las calles hasta el 2028, pero quien sabe más adelante. AMLO con su creciente poder político y militar, ya los midió.

Cada que quiera algo, nada más le estirará a Rubén y Alito y logrará su objetivo.
Aunque Miguel Ángel Osorio busque derrocarlos, la verdadera fuerza de Rubén y de Alejandro Moreno, es el presidente.

Al mandatario federal le sirve que estén frente a un PRI dividido y débil. La máxima de Maquiavelo a toda su expresión: divide y vencerás.

La disolución temporal de la alianza PRI-PAN-PRD, refleja que ni Coahuila ni el Estado de México, le importa a la cúpula que mantiene secuestrado al priismo.

Se trata de la traición de Rubén a Riquelme y Manolo, más evidente y con ello, de todos los rubencistas que se han mantenido en distintas áreas de los Gobiernos estatales y municipales, desde el sexenio de Humberto Moreira.

Para el PRI Coahuila, queda claro que el único camino de triunfo es fortalecer sus estructuras dentro y fuera, lograr la ansiada unidad que amenaza con romper la dirigencia nacional. Los activos genuinos son Riquelme y Manolo Jiménez, los falsos son Rubén y Alito.