Vaya escándalo el que se desató esta semana, y es que mientras el presidente exigía la desaparición del INE por el despilfarro de recursos y evidenciaba el finiquito de Lorenzo Córdova, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, se aventaba un viaje «digno» de la austeridad franciscana que pregona la 4T.

Y es que una investigación basada en documentos filtrados por el grupo hacktivista Guacamaya señaló al alto mando del Ejército Mexicano por usar injustificadamente los recursos públicos para financiar opulentas salidas al extranjero.

Se estima que tan solo en un viaje, nomás el costo del viaje (sin contabilizar las comidas, compras o el transporte aéreo) casi alcanzó los 2.5 millones de pesos; destinando poco más de 1.6 millones tan solo en el hospedaje. Un recurso cuya proveniencia no ha sido aclarada por la SEDENA. 

La misma investigación arrojó que la SEDENA tan solo en el 2019 se gastó en «viáticos» 259.9 millones de pesos. 

Pero ante tal escándalo la respuesta presidencial fue un simple: «¿Cuál es el problema?», lanzó ataques y desvió la atención hacia los periodistas Loret De Mola y Ealy Ortiz haciendo alusión que si ellos pueden Luis Crecencio Sandoval también, pero si nos ponemos a pensar también insinuando que si ellos lo hacen con dinero mal habido y nadie les dice nada, entonces pues no debe de pasar nada.

Es entonces que volvemos a lo mismo, a normalizar la corrupción, a seguir con el discurso de que cuando somos nosotros está bien, pero si fue antes fueron los conservadores y los neoliberales. 

Ojalá algún día se reconozcan los errores y se castigue a los culpables porque en este país se pueden matar 41 migrantes quemados en un centro de detención y no pasa nada.