Tony Flores, el coyote incongruente.

Al parecer, se están marchitando las Flores en la región Carbonífera. El diputado Tony Flores, conocido por años como el coyote mayor, ahora anda chillando y con un discurso con más doble moral que el de Noroña o Adán Augusto. Después de haberse llenado los bolsillos acaparando el carbón de la región y moviendo influencias, hoy se quedó sin nada y sin credibilidad.

Esto se debe a que la nueva Administración federal descubrió su complicidad y corrupción con Manuel Bartlett, exdirector de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y lo mandaron derechito a la chingada. La CFE lo vetó por corrupto, y ahora, sin privilegios ni contratos, sube a la tribuna con un doble discurso, fingiendo indignación y queriendo venderse como defensor del pueblo.

Con gran incongruencia, dijo que hubo fraude en la licitación del carbón, solo porque él no ganó. Pero la realidad es que hoy participaron más empresas que nunca, y además habrá más partidas para medianas y pequeñas compañías. En total, más de 50 empresas resultaron beneficiadas, un hecho sin precedente que rompe con años de monopolio y de repartos a modo. Pero claro, el coyote corrupto, como no ganó, se enojó. Todo mundo sabe que son patadas de ahogado de quien no soporta haber perdido su mina de oro.

El fondo de todo es simple: a Tony se le acabó el negocio, y por eso anda buscando reflectores con discursos vacíos. Cuando él tenía el control, callaba los abusos, manipulaba precios y manejaba contratos en lo oscurito. Jamás se preocupó por los mineros ni por sus familias. Y ahora, que el tablero cambió, finge una moral que nunca tuvo. La gente no olvida quién era el que coyoteaba la tonelada a 900 pesos y se quedaba con la ganancia.

Por lo pronto, en la Carbonífera se respira un cambio real. Se acabó la época de los coyotes y de los favoritismos. La nueva licitación no solo reactivará la economía local, sino que elevará el pago de la tonelada a mil 500 pesos, beneficiando a los productores, a los transportistas y a los trabajadores de a pie. Es un cambio que se nota, que se siente y que deja claro que el poder ya no está en manos de los mismos de siempre.

Porque, al final, las cosas son como son: a Tony Flores lo vetaron, lo exhibieron y lo dejaron fuera del juego. Su tiempo se terminó. Puede seguir gritando desde la tribuna, pero ya nadie le cree. En la región lo resumen con una frase que hoy corre de boca en boca:

“El carbón se acabó,  y las Flores se marchitaron.”