Siempre pensé que en Torreón le iban al equipo de fut Santos Laguna.
Sí, sabía de la afición por el América, pero nunca creí que la Presidencia Municipal le diera la contra al equipo de casa.
Al conmemorar el primer campeonato en 1996, hace 28 años, creí que habría un monumento al guerrero lagunero, en recuerdo de aquel 4 a 3 con el golazo de cabeza de Borgetti aquel domingo 22 de diciembre.
Pero nel pastel, ahora resulta que la Administración municipal le va al América y no a los guerreros.
En plena glorieta del llamado Giro Independencia del bulevar Raúl López Sánchez, el alcalde Román Cepeda mandó instalar un águila grandota y plateada.
Ahora, con el tercer campeonato consecutivo, aficionados de las águilas ahí festejaron su justa grandeza, mientras la afición del Santos no daba crédito a lo que veía y escuchaba en la fiesta americanista.
La versión oficial del águila en la glorieta es que Torreón siempre es libre, y claro que lo es, al igual que Coahuila y el resto de nuestro país.
Sin embargo, hubiera sido mejor un monumento a la grandeza de un guerrero lagunero.
Así como la estatua al campesino, hacedor de la vida junto a la madre tierra, que se ubica también por ese mismo bulevar.
Pero no, sin una consulta popular de por medio, apareció el águila sin devorar alguna serpiente, así nomás, como el escudo de los tricampeones.
Pudiera ser que el alcalde Román o algún poderoso influyente le vaya a las águilas del América, pero no era para instalarle un monumento en plena tierra guerrera, donde la naturaleza es guerrera y santista.







