Ciudad de México.— Luego de siglos de ser objeto de estudio, la ciencia ha encontrado una explicación viable a lo que sucede dentro de las mentes de las ‘víctima’ de posesiones demoniacas.
Por muchos siglos los ministros religiosos, sacerdotes y chamanes han atribuido las tribulaciones de las personas a fuerzas externas.
Si alguna persona padecía de convulsiones, gustaba de hablar o solo se rebelaba en contra de un sistema hegemónico, era comportamiento que se interpretaba como signo de intervención demoniaca.

En la actualidad la comunidad científica se ha encargado de estudiar para entender y desmitificar qué pasa en la mente de las ‘víctimas de posesiones demoniacas’.
Esto es lo que se sabe
El alma
Antes de entender qué pasa en la mente de las personas que se dicen víctimas de posesiones demoniacas, la lingüista estadounidense Felicitas D. Goodman prefiere abordar la cuestión del alma. Para la forma de entender el mundo en el cristianismo, ésta es la esencia vital que anima al cuerpo que, además, fue dotada por Dios a los seres humanos. Así lo describe en su artículo para la revista Alteridades:
“[…] para aquellos que aceptan la hipótesis del alma, un ser humano puede ser como un carro con un conductor dentro de él. El carro es el cuerpo, y el chofer el alma”.

Este regalo divino es irrenunciable, ya que es Dios quien lo otorga y, a su vez, quien lo retira. Por esta razón, en este marco de referencia sería imposible tener más de un alma: por el contrario, es esta esencia la que dota de individualidad al ser humano ante la mirada divina. Más aún: en el sistema binario de pensamiento judeocristiano, como es un regalo de Dios, el alma es buena por naturaleza.
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Cualquier desviación en este sistema de valores no se le atribuye al alma, sino al libre albedrío y a las tentaciones del mundo sensible.

Entre el alma, la mente y las posesiones demoniacas
Así como el alma de un poseído se desviaba del camino del bien en términos religiosos, la ciencia ha intentado explicar durante siglos las enfermedades mentales como consecuencia de influencias externas.
El catedrático Duván Vallejo Grajales, de la Universidad Católica de Luisamigo, tiene razón en decir que este tipo de fenómenos no sólo han intentado ser justificados desde el cristianismo. Por el contrario, tradiciones chamánicas antiquísimas han intentado explicar así los comportamientos bestiales de los seres humanos, que escapan a la razón y al entendimiento científico.

¿Qué pasa en realidad?
En la actualidad, sabemos que las mentes de las personas que dicen padecer posesiones demoniacas en realidad tienen desbalances químicos. Mientras en la Edad Media se entendía como la encarnación de un demonio en una persona, en la actualidad se tiene evidencia de que los pacientes de esquizofrenia y otros trastornos de la personalidad lidian con carencias en algunos compuestos que necesita el cerebro para funcionar “normalmente”.
Para ello, la acotación que hace Vallejo Grajales es pertinente:
“El diagnóstico psiquiátrico de este fenómeno se basa en cuestiones subjetivas del profesional, como un acto de fe, por lo cual un análisis neutral no reconocería allí ningún demonio”.

Considerando lo anterior, no es que existan demonios que provoquen mentes atormentadas por posesiones.
Por el contrario, se trata más bien de psicosis o neurosis que hoy en día pueden ser tratadas a nivel clínico. Muchas veces, además, están ligadas a la historia de vida de las personas, que dan salida al estrés, al dolor y al duelo de formas que no pueden explicarse solamente desde la vía racional.
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