Desde hace años nutrir mi mente, corazón y panza se ha convertido en mi prioridad. Y la experiencia es mi placer.

Me llamo Arian, soy periodista cultural; me encanta comer y disfrutar de los acercamientos culturales a las que estoy expuesto y estás leyendo: La Trama; un formato donde podrás conocer mis vivencias, opiniones y críticas a la vida, sus actores y sus expresiones artísticas y gastronómicas.

Te recomiendo abrir tu mente y paladar a nuevas experiencia y pasarla bien. 

La función está por comenzar. 

Provecho.

Saltillo.- Hoy, se celebra el Día del Padre en México, un país en el que no todas las familias lo celebran, debido a que muchos hogares cuentan con un padre ausente y en los que existe una figura paterna, no siempre es la más sana. 

Ya que es una figura que se ha encargado de preservar actitudes, frases y hábitos considerados micromachismos y los cuales ya no tienen espacio en la sociedad actual. 

Seguramente muchos de nosotros pensemos que lo estamos haciendo bien, pero según los expertos hay cosas que se nos escapan. Y estas cosas son los micromachismos, esas sutiles actitudes y comportamientos que realizamos de forma cotidiana y en las que no entramos a valorar si son machistas o no.

¿En qué momento podríamos situar la aparición del machismo a la hora de educar a nuestros hijos?, ¿somos capaces de criarlos en igualdad y sin estereotipos de género? 

Es por eso que hoy te contaremos, que hay micromachismos que con un poco de atención puedes evitar; como una igualdad en el hogar te dará una paternidad positiva y por qué es importante romper el pacto, incluso con tus padres o hijos. 

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Algunas de las frases que familiares y amigos les dicen con cariño a nuestros hijos, esconden un mensaje que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres y que, con intención o no, incentivan el machismo. ¿Cómo evitarlo?

Seguro has escuchado decir a tu papá o haz dicho alguna vez la frase serás “el hombre de la casa” y te corresponde cuidar a su mamá y hermana.

La frase aunque inocente tiene un trasfondo muy poderoso. Por la mente del niño que escucha eso, puede llegar a imaginar cómo debe cuidar a su mamá. También puede que de tanto repetirse, el niño terminaría creyéndose la idea y pensando que ni la mamá, ni ninguna mujer pueden cuidarse por sí solas y que siempre necesitarían de un hombre al lado para sobrevivir.

El cariño por nuestros hijos, nietos y sobrinos debe ir mucho más allá del afecto y la empatía, debe ser responsable y venir acompañado de equidad de género.

Debemos reflexionar antes de transmitirles lo que nuestros padres y abuelos nos repitieron y cortar de una vez por todas con esa cadena de ideas que fortalecen la discriminación.

El cariño por nuestros hijos implica responsabilidad. Debemos pasar por un filtro lo que nuestros papás y abuelos nos repitieron y cortar de una vez por todas con las ideas que fortalecen las desigualdades entre hombres y mujeres.

Son aptitudes que seguramente nos han inculcado desde la infancia y de las que no nos percatamos pero que, según los expertos, pueden configurar la mente futura de nuestros pequeños hacia una forma de comportarse que empiece a alejarse de la igualdad desde edades muy tempranas. Son cosas tan comunes como el color de la ropa, el juguete que elegimos en Navidad o cómo repartimos las tareas del hogar, cosas en las que no reparamos porque nos salen de forma automática.

Hablando con padres al respecto, todos coincidimos en que estamos preocupados porque nuestros hijos e hijas estén educados lejos del machismo y del patriarcado, aunque junto a estas afirmaciones casi categóricas, siempre aparecen a colación las mismas dudas; las cuales terminan generando más estrés y preguntas, cuando deberíamos enfocarlo en el verdadero problema, el cual según los expertos, es abusar y tender siempre hacia el mismo lado de la balanza. Pero, ¿cómo evitarlo?, te lo contamos.

¿Cómo evitarlo y cuáles son los micromachismos que más usamos en el hogar?

 

Erradicar totalmente el machismo en la crianza puede parecer difícil y para algunos innecesario. Aquí te contamos la importancia de criar sin distinción de género y cómo hacerlo.

Seguramente has escuchado que el machismo sólo es una cuestión política o incluso una guerra de sexos, sin embargo ninguna de estas aseveraciones es correcta. En realidad, el machismo es una ideología en la que se cree que el hombre es superior a la mujer sólo por ser hombre. 

Así, tanto premeditado como inconscientemente, podemos tener una serie de actitudes que de alguna forma u otra reflejan este pensamiento. Por ejemplo, cuando queremos molestar a alguien por su cobardía, le decimos que es “niñita”, por lo que asociamos que ser niña es malo y que se caracterizan por su debilidad y fragilidad. En el caso de los niños, cuando le decimos que “los hombres no lloran”, además de reprimir sus emociones, les otorgamos la responsabilidad de ser fuertes, intimidantes y dominantes.

Elección del color: tradicionalmente se ha asociado el color rosa con las niñas y el color azul con los niños. Los adultos, por nuestra parte, podemos contribuir a no marcar con colores el género de niños y niñas en la ropa, la decoración de sus habitaciones o en sus complementos.

Todos ayudamos con las tareas del hogar: involucrar a los niños en las tareas del hogar nos permite fomentar la autonomía y el sentido de la responsabilidad entre los más pequeños. En este sentido, debemos involucrar por igual a los hijos y a las hijas. Lo más importante, en todas las edades, es educar con el ejemplo. Papá y mamá se repartirán las tareas del hogar a partes iguales.

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Juguetes: los juguetes no deberían ser productos exclusivos de un género y no deberían limitar la creatividad y el desarrollo de las capacidades. De la misma forma que los colores, debemos dar la oportunidad de poder divertirnos, aprender y desarrollar procesos madurativos a través de los juguetes sin distinción de género. Se trata de romper con la idea de asociar a las niñas solo con juguetes que tienen que ver con la belleza o el cuidado y a los niños con la acción, las construcciones y los deportes. Tan interesante puede ser para una niña desarrollar sus habilidades motrices y sociales a través de juegos con la pelota, como para un niño desarrollar su sensibilidad y empatía a través del cuidado de una muñeca.

Las niñas también pueden marcar goles: Las niñas pueden ser tan buenas en los deportes como los niños, solo hay que darles la oportunidad de desarrollar sus habilidades. Cada vez hay más niñas que juegan al fútbol, deporte tradicionalmente masculino. Hay que facilitar espacios de juegos comunes, compartidos, donde sean respetadas en su deseo de jugar también al fútbol.

Profesiones: las profesiones tampoco tienen género. Podemos animar a niños y niñas a que puedan desear ser lo que quieran, a que sueñen con aquello que les fascina o admiran, y ofrecer ejemplos de hombres y mujeres que puedan ser referentes en esa profesión: desde mujeres policías, astronautas o científicas a hombres enfermeros, cocineros o modistos.

Quedémonos con esta idea de la experta. “Para educar en igualdad primero tenemos que aprender a conocer y detectar en nosotros mismos, los padres y madres, los micromachismos que pueden estar condicionando nuestra manera de comportarnos», prosigue la experta. «Para promover todos los cambios que favorezcan en los niños y niñas un desarrollo más respetuoso con ellos como personas, en igualdad de derechos y oportunidades”, concluye Ana Guerrero.

¿Qué es la paternidad positiva y por qué es necesaria la igualdad en el hogar?

La paternidad positiva es igualitaria, presente y comprometida. Constituye un poderoso factor de transgresión que desafía la masculinidad tóxica y un cambio de los roles sociales tradicionalmente asignados a los hombres, que presenta ventajas que son constatables para las niñas, los niños y las parejas que conviven con estos hombres.

Hasta ahora, estaba «normalizado» desde un punto de vista social ha sido que el padre adquiera el rol de la manutención y, en ocasiones, pasara también tiempo libre con sus hijos o hijas. Pero, como en la propia definición de “paternidad positiva” se dice: el padre de estos nuevos tiempos es un padre “presente” y esto significa que haya una presencia diaria de este en su hogar y con su familia. Es decir, esto corresponde a una implicación más activa y comprometida en la crianza de los niños y las niñas, lo que resultaría, a su vez, más igualitario.
Para combatir el machismo, la educación en casa es esencial.

 Esta, además de ser una justa demanda de las mujeres, es una cuestión política. Uno de los objetivos establecidos en la Agenda 2030 es la igualdad de género, competencia del vicepresidente Pablo Iglesias actualmente. No obstante, una sociedad igualitaria no es posible sin una implicación por parte de los hombres en cada hogar para hacerse mejores padres y personas más justas. 

 “debería animarse a los hombres para que asuman sus responsabilidades familiares, sobre todo estimulándoles a disfrutar de permisos parentales y de paternidad y a compartir con las mujeres el derecho a estos permisos”.

 Y es que, según un estudio del Observatorio Social ‘la Caixa’ publicado en octubre del año pasado, sólo el 4% de los padres solicitan cambios en su jornada laboral para el cuidado de sus hijos e hijas, frente al 37,7% de las mujeres…

¿Por qué es necesario un nuevo modelo de paternidad?

Según el estudio ‘Coste de oportunidad de la brecha de género’ de ‘ClosinGap’, las mujeres en España destinan cuatro horas y media a las tareas del hogar y cuidado, casi dos más que ellos. Aunque en el caso de los hogares formados por parejas, la diferencia se amplía a casi tres horas.

A eso se le suma que los hombres deciden conciliar menos que las mujeres -como ya hemos dicho antes- y que la violencia sexual, física y psicológica contra las mujeres aún sigue siendo una lacra social y todo esto se refleja en los hogares. 

Uno de los mayores peligros de crecer en un hogar desigual es que esos valores se transmiten de generación en generación… Además, el estudio ‘State of Nordic Fathers’, de MenCare, confirma que las tasas de violencia perpetrada por los padres y las madres son más bajas en los hogares donde los cuidados proporcionados por ambos están repartidos más equitativamente.

Alejándonos de los datos más numéricos, se percibe como necesario acompañar a los niños y las niñas para que encuentren su lugar en un contexto social en el que cada vez tienen mayor eco las reivindicaciones que persiguen la igualdad entre hombres y mujeres dentro y fuera de casa. En esta sociedad, con proyectos como Malasmadres, con Laura Baena al frente, el mensaje que se quiere transmitir de una vez por todas es que, en un mundo igualitario, los padres se empoderan en su tarea de crianza.