Washington.- La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) ha puesto en marcha una ambiciosa contraofensiva tecnológica. Con una inversión proyectada de hasta 1,500 millones de dólares para este 2026, la Patrulla Fronteriza planea adquirir 460 nuevos drones para blindar el espacio aéreo y neutralizar la ventaja táctica que los cárteles mexicanos han obtenido en los últimos años.
Una red de vigilancia «invisible»
La estrategia busca crear un cerco de patrullaje aéreo ininterrumpido. Actualmente, la corporación opera 134 unidades, pero la nueva flota —compuesta por drones de ala fija y cuadricópteros de despegue vertical— permitirá vigilar los tramos más remotos y de difícil acceso de la línea divisoria.
Capacidades tácticas del nuevo arsenal:
- Visión total: Cámaras infrarrojas para operaciones diurnas y nocturnas.
- Precisión quirúrgica: Punteros láser integrados que marcan objetivos en tierra para los agentes.
- Inteligencia en tiempo real: Transmisión de video cifrado y coordenadas exactas a dispositivos portátiles de los oficiales.
- Sigilo: Capacidad de observar actividades de narcotráfico o cruces ilegales sin ser detectados desde el suelo.
El contraataque ante 155 mil incursiones criminales
Esta movilización de recursos responde a una realidad alarmante: el CBP ha registrado más de 155,000 incursiones de drones de los cárteles en territorio estadounidense. Organizaciones como el Cártel de Sinaloa, CJNG y el Cártel del Golfo han perfeccionado el uso de estos aparatos para vigilar los movimientos de la Patrulla Fronteriza.

Un punto de quiebre ocurrió en la zona de Mesa de Otay, donde las autoridades desmantelaron una red que utilizaba drones específicamente para fotografiar y rastrear a los agentes de San Diego. «Es una tendencia creciente que hemos observado a lo largo de toda la frontera», advirtió el mando fronterizo sobre el uso de drones para el tráfico de personas y drogas.
Fuerza humana y capacitación
El despliegue tecnológico vendrá acompañado de un refuerzo en el personal especializado. Actualmente, 600 agentes están capacitados en el uso de estos sistemas tras entrenar en centros especializados en Virginia; sin embargo, el objetivo es duplicar esta cifra antes de que finalice el año.
Con 60 unidades adicionales listas para ser recibidas en los próximos días, el gobierno de Estados Unidos busca retomar el control de un espacio aéreo que, desde 2020 —cuando se interceptaron los primeros drones cargados con droga en Yuma—, se ha convertido en el nuevo campo de batalla contra el crimen organizado transnacional.







