Israel.- En una visita cargada de simbolismo y bajo estrictas medidas de seguridad, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, recorrió este domingo las zonas afectadas por el reciente bombardeo iraní en el sur del país. Desde la localidad de Arad, donde el impacto de un misil en una zona residencial dejó más de 60 heridos, el mandatario lanzó un mensaje de victoria y una convocatoria global para unirse a la ofensiva final contra la República Islámica.
La visita se produce en un momento de máxima tensión, luego de que otra ojiva impactara cerca de Dimona, sede de la principal instalación nuclear de Israel, situada a solo 30 kilómetros de Arad.
Ante un selecto grupo de periodistas, Netanyahu fue contundente al definir la hoja de ruta de la actual confrontación, estableciendo dos metas que marcan un punto de no retorno en el conflicto:
- Desmantelamiento Total: La destrucción absoluta del programa nuclear iraní, su programa de misiles y toda su capacidad de producción.
- Derrocamiento del Régimen: Crear las condiciones necesarias para que el pueblo iraní logre la caída de la actual estructura de poder en Teherán.
“Estamos bien encaminados para lograrlo. Israel y Estados Unidos están trabajando juntos por el bien del mundo en esta guerra contra Irán. Es hora de que los líderes del resto de los países se sumen”, sentenció el primer ministro.
El balance de la ofensiva: Civilidad vs. Ataques directos
Netanyahu contrastó la naturaleza de los ataques, asegurando que mientras Irán busca «asesinar civiles» —como ocurrió en el ataque no interceptado en Arad—, la respuesta de Israel y EE. UU. es contundente pero dirigida exclusivamente a objetivos militares.







