Veracruz.- La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, se encuentra en el centro de una intensa polémica tras sus recientes declaraciones sobre el desastre ecológico que afecta a más de 630 kilómetros de litoral en el Golfo de México. A pesar de los reportes de chapopote en las costas y la mortandad de especies, la mandataria estatal ha optado por una narrativa de minimización que ha encendido los ánimos entre habitantes y especialistas.
El derrame, detectado a principios de marzo de 2026, ha generado una crisis de credibilidad institucional debido a la contradicción entre las cifras oficiales y la realidad que viven las playas veracruzanas.
Los 4 ejes de la controversia
Durante sus intervenciones ante los medios, la gobernadora Nahle fijó una postura que desestima la magnitud de la emergencia ambiental a través de los siguientes puntos:
- Minimización de daños: Aseguró que el hidrocarburo presente en el agua consiste únicamente en “gotas” de crudo y sostuvo tajantemente que “las playas están limpias”.
- Deslinde de la paraestatal: Afirmó que el origen del vertido no es ninguna instalación de Pemex, atribuyendo la responsabilidad al barco de una empresa petrolera privada que opera en aguas profundas cerca de las costas de Tabasco.
- Negación de mortandad animal: Calificó como «falsos» los reportes ciudadanos sobre el hallazgo de delfines y tortugas muertas por intoxicación, particularmente en la zona de Alvarado, una de las más afectadas según los pescadores.
- Defensa de Dos Bocas: Ante los señalamientos que vinculan el incidente con la operación de la refinería “Olmeca”, la gobernadora defendió el proyecto y acusó a sus opositores políticos de utilizar la tragedia ambiental con fines electorales.
Pescadores y ambientalistas desmienten cifras oficiales
Contrario a la versión de las «playas limpias», comunidades del sur de Veracruz y organizaciones civiles han documentado extensas manchas de chapopote que impiden la actividad pesquera y el turismo. Habitantes de municipios costeros reportan que el olor a combustible es persistente y que la fauna marina sigue llegando sin vida a las orillas.
«No son gotas, es el sustento de nuestras familias lo que se está manchando», denunciaron representantes de cooperativas pesqueras en el sur del estado, quienes exigen una evaluación técnica independiente del daño.







