Saltillo.- Los llamados “maistros” albañiles acudieron puntuales a su cita y a pleno sol desarrollaron sus tareas diarias, pero este fue un día especial, su día, por lo que con alegre música de fondo hicieron lo que más les gusta, construir de la nada, lo que en un futuro será el hogar de alguna familia saltillense.

El Día de la Santa Cruz, es la fecha en la que es reconocido, por parte de sus jefes, el trabajo que hacen cada día sin importar las condiciones climáticas, ellos “no se rajan” y, por eso, es valorado su esfuerzo y dedicación por parte de los responsables de la obra.

Durante la mañana, fue una jornada de largas horas de trabajo, de hacer mediciones exactas, siempre con música alegre para hacer menos pesadas las labores diarias, pero a las que ya se han acostumbrado luego de años de dedicarse a este oficio.

La ansiada hora del lonche llegó, pero en esta ocasión no fueron los ricos tacos recalentados que entre todos se comparten; para ellos, se preparó especialmente una sabrosa discada, que juntos disfrutaron.

Este noble oficio es muy castigado, son largas horas bajo los quemantes rayos del sol, a veces lluvias y en otras con temperaturas congelantes; de ahí dicen se le conoce a este oficio como “la macabra”.