Ciudad de México, 18 de septiembre de 2023 – Fiscales estadounidenses planean utilizar como evidencia judicial conversaciones interceptadas a sicarios de Guerreros Unidos durante y después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014. Estas pruebas formarán parte del proceso contra Adán Zenén Casarrubias Salgado, alias «El Tomatito», uno de los líderes históricos de esa agrupación criminal.

Documentos judiciales revelan que el Departamento de Justicia de Estados Unidos busca utilizar chats obtenidos de dispositivos Blackberry intervenidos como evidencia del tráfico de drogas realizado por Guerreros Unidos desde Iguala, Guerrero, hasta la ciudad de Chicago. Estas comunicaciones, que hasta ahora solo se conocen parcialmente, podrían arrojar nueva información crucial para el esclarecimiento del Caso Ayotzinapa.

En las conversaciones que se han hecho públicas se detalla cómo varios miembros del cártel estaban al tanto de los acontecimientos en Iguala en ese fatídico día.

El chat menciona a dos de los operadores del Cártel:

Adán Zenén Casarrubias Salgado (alias «Silver»), quien expresó: «Que cierren las carreteras con los transportistas para que haya presencia del gobierno federal (…) Que sea la de Chilpancingo y la del Molino.»

Gildardo López Astudillo (alias «Romeo»), quien respondió: «Para tomar huellas y arraigarlos. Si señor, el puto procurador está con aquellos mierdas, los paquetes ya dijeron que el carrete les pagó y traen gente de Morelos». En esta conversación, se sugiere que los «paquetes» podrían referirse a los estudiantes desaparecidos. Actualmente, López Astudillo colabora activamente con las autoridades mexicanas en el caso y se encuentra en libertad.

La utilización de estas conversaciones como evidencia judicial por parte de fiscales estadounidenses podría tener un impacto significativo en el proceso legal contra «El Tomatito» y arrojar nueva luz sobre los trágicos eventos que rodearon la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014. Este desarrollo podría tener implicaciones tanto en México como en Estados Unidos y podría influir en la cooperación futura entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.