Guanajuato. – Con el humor que lo caracteriza, Armando Fuentes Aguirre Catón se auto declara optimista. Un hombre que prefiere sonreírle a la vida por más cruda que ésta sea. Así lo ha hecho por 83 años, de los cuales más de la mitad ha dedicado al periodismo en diferentes formas y medios en su natal Saltillo, Coahuila.
Durante la edición 49 del Festival Internacional Cervantino, Catón dio una charla a estudiantes de la Universidad de Guanajuato, en la que concentró sus fuerzas en ofrecer consejos de vida a los jóvenes desde cómo mirar la vida con simpleza hasta cómo tomar una actitud crítica ante las ilegalidades del gobierno.
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Aguirre Catón hizo sus primeros estudios en la Escuela Normal de Coahuila y en el Ateneo Fuente. Luego cursó la carrera de Derecho en la Escuela de Leyes de su ciudad natal, y en la UNAM . Tiene una maestría en Lengua y Literatura Españolas y otra en Ciencias de la Educación, y obtuvo el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León. En 1978 se le nombró Cronista de Saltillo. Creó Radio Concierto, una emisora cultural y es fundador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Junto con su esposa María de la Luz, sostiene desde hace más de 30 años un comedor para niños campesinos. El autor de numerosos libros conserva sus columnas De política y cosas peores y Mirador.
«La principal fuente de la riqueza de un país es el trabajo de sus habitantes. Para triunfar en la vida, primero es el trabajo», atajó el autor al lamentar que entre los mexicanos se haya instaurado el pesimismo, un mal contagioso.
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“Nos debemos sentir orgullosos de que México salga exitoso y bien librado de todas sus crisis (…) más que vivir en un estado de derecho vamos a experimentar ‘un estado de deshecho’ si no ponemos atención en las lagunas legales”
El autor pidió a los jóvenes ser críticos para con el gobierno sobre todo si éste falta al principio de la democracia, y en ese sentido hizo un llamado a vigilar las leyes y cuestionar a quien no las respeta.
«En una ocasión le preguntaron a un ministro persa cuáles eran sus principales soldados y él respondió que los mejores soldados eran los de madera y explicó que las mejores leyes de la ciudad están escritas en un libro pegado en los muros de madera que hacen de vigilantes», narró.
En un uso espléndido de su memoria, Catón narró cómo conoció a su esposa en el transporte público, cuando él era un joven que ya ejercía el oficio de periodista. En cuanto vio a la joven de trenzas largas, supo que sería su esposa, y en diciembre próximo cumplen 57 años de casados.
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