Por fin, Rosario Robles habló desde la cárcel, donde la estafa maestra, la tiene sin lo más importante que tenemos los seres humanos: la libertad.

Y dijo lo que todos pensamos. Está en la cárcel, no porque se haya robado dos mil pesos, sino por un pleito personal con el hoy presidente: Andrés Manuel López Obrador.

Ese caso nos recuerda a la maestra rica Elba Esther Gordillo, quien fue encarcelada por el expresidente Enrique Peña Nieto.

La suma de ambos da como resultado, que cada presidente ejerce su poder ante el poder judicial, para encarcelar a quien lo considera enemigo.

Y esa suma tiene el peor resultado, el cual significa que en nuestro país se fabrican culpables y muchos verdaderos delincuentes andan sueltos.

Lo mismo en nuestras calles que en la política, el sector privado, el magisterio, en todos lados.

Rosario Robles estará en la cárcel mientras López Obrador esté en la presidencia.

Por más que en la mañanera aseguró que no tiene fobias contra la Robles, cuya familia, los Berlanga, son de Arteaga.

Es evidente que al presidente López Obrador le duelen más los temas personales que los de su embestidura, o de lo contrario Ancira no andaría suelto, o Emilio Lozoya cenando en un lujoso restaurante.

La justicia en nuestro México no obedece a las leyes, sino al poder político en turno.