Connecticut.- Lo que comenzó como un incendio doméstico terminó por exponer un estremecedor caso de secuestro y abuso prolongado en una vivienda ubicada en la calle Blake. Un hombre de 32 años fue hallado en condiciones deplorables dentro de una habitación de apenas 2 por 3 metros, luego de que el fuego desplomara el techo de la propiedad y los bomberos acudieran para sofocar el siniestro.

Al ingresar al inmueble, los equipos de emergencia encontraron al hombre en estado severamente desnutrido, con un peso aproximado de 30 kilogramos, sin posibilidad de moverse con facilidad y con un olor fétido, producto de no haberse bañado en más de un año, según reportaron los médicos del hospital al que fue trasladado.

Durante su estancia en el hospital, la víctima relató que llevaba 20 años encerrado en esa habitación, sometido por su propio padre y su madrastra, quienes le prohibieron salir desde que tenía 12 años de edad. Según su testimonio, no tenía acceso a un baño ni a condiciones mínimas de higiene, y su alimentación se limitaba esporádicamente a un sándwich, que apenas podía comer debido al estado crítico de su dentadura.

De acuerdo con las autoridades, el hombre confesó haber provocado el incendio de manera intencional para escapar de su cautiverio, acción que terminó por llevarlo a su primer contacto con el mundo exterior en dos décadas. Fue en la ambulancia, mientras se le administraba oxígeno, que experimentó su primer viaje fuera del hogar desde la infancia.

Las investigaciones llevaron a la detención de Kimberly Sulliven, de 57 años, madrastra de la víctima, quien ha sido formalmente acusada de secuestro, agresión y crueldad. De ser encontrada culpable, podría enfrentar cadena perpetua. Las autoridades continúan buscando al padre del joven, quien también estaría implicado en el caso.