CDMX.- Francisco Barnés de Castro, presidente del Observatorio Ciudadano de Energía, señaló en un foro organizado por el ITAM que el huachicol durante el sexenio pasado alcanzó niveles tan alarmantes que, con su valor, se pudo haber pagado la deuda completa de Petróleos Mexicanos (Pemex) con proveedores o incluso financiar la refinería de Dos Bocas.

Presentó un análisis en el que apuntó que el robo de hidrocarburos, incluyendo diésel, gas LP, gasolina, turbosina y petróleo crudo, causó un daño económico de 24 mil 850 millones de dólares.

De los cuales 17 mil 300 millones de dólares fueron pérdidas directas para Pemex, mientras que otros siete mil 550 millones fueron en impuestos no recaudados.

Esto ocurrió bajo la supuesta estrategia de combate al huachicol que emprendió el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y fue operada directamente por su subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, quien actualmente es diputado federal por Morena.

Sin embargo, lejos de resolver la crisis, Mejía dejó una estela de violencia, incompetencia y corrupción.

Bajo su gestión, México tuvo una de las peores crisis de inseguridad con más de 200 mil homicidios dolosos, mientras las tomas clandestinas en ductos se dispararon, más de 10 mil tan solo en 2024, y el robo de crudo llegó a los 109 mil barriles diarios, lo que representa el seis por ciento de la producción nacional.

Además, se suman pérdidas por 3 mil 150 millones de dólares en IEPS y mil 450 millones en IVA por huachicol fiscal de diésel, así como el robo de gas LP, que representó 11 por ciento de la producción nacional.

Algunos expertos, entre ellos Alejandra León, de S&P Global Commodity Insights, advirtieron que el deterioro de la infraestructura de Petróleos Mexicanos, así como la inacción del Gobierno federal, sugieren la posible complicidad de funcionarios públicos dentro de la misma paraestatal.

Por su parte, legisladores panistas han señalado a Ricardo Mejía como “un fracaso como subsecretario de seguridad y un operador con ligas con el crimen organizado en Acapulco”, en particular durante el periodo previo a su candidatura fallida por la gubernatura de Coahuila.

Aunque Ricardo Mejía y Morena pretenden deslindarse del problema, los números, los hechos y los expertos son claros en señalar que su paso por el gobierno fue un desastre técnico, financiero y ético. 

Tanto la seguridad nacional como la empresa petrolera pagaron el precio.