Continuando con la intención de romper con el cliché cómico de sus personajes, Adam Sandler vuelve a la pantalla con Hustle, un drama deportivo de redención que busca colocar al
actor dentro de otro tipo de películas.
Producida por el mismo Sandler, en compañía de Lebron James y Netflix, el director estadounidense Jeremiah Zagar, presenta su segundo largometraje, mezclando una típica e inspiradora cinta de superación con elementos modernos y locaciones urbanas, donde trata de dejar de lado los lugares comunes meritocráticos que caracterizan a esta clase de cintas. Sí, te estoy hablando a ti, King Richard.
La película nos cuenta la historia de Stanley Beren, un cazatalentos de baloncesto que recluta a los mejores jugadores para los Sixers de Filadelfia. Tras una vida dedicada al deporte, nuestro protagonista busca redimir su camino de una vez por todas y llegar al banquillo de los entrenadores del equipo, por lo que emprende un viaje donde conoce a un joven español que parece ser la promesa para el basquetbol. Stanley buscará la manera de rehacer su camino mientras instruye al joven, aunque la senda para lograrlo no se sencilla.
Si bien este tipo de argumentos los hemos visto retratados muchas veces en películas como El Luchador, Volando Alto o Juego de Viernes por la Noche, Garra, como fue llamada la cinta en México, trata de dotar de una perspectiva un tanto más profesional al deporte, mientras se centra en un arco de redención que puede conectar principalmente con un público más adulto.
El guion muestra un primer acto bastante precipitado, donde conocemos a nuestro protagonista y se esbozan algunos rasgos de su tormentoso pasado mientras la historia avanza a un segundo momento donde las escenas de entrenamientos y la aliteración de los encuadres generan un bucle que no desarrolla del todo las acciones, concluyendo en un tercer acto satisfactorio y bien delimitado, lo cual se agradece.
La fotografía retrata una ciudad de Filadelfia que se mimetiza con la trama, y aunque no hay grandes momentos de juego o acción, logra colocar algunos instantes con el tono adecuado para mantenernos pegados a la pantalla.
La integración de Queen Latifah, Ben Foster y el jugador de basquetbol Juan Hernán Gómez demuestran que no siempre es mala idea mezclar a actores con deportistas dentro del cine, aunque existen momentos dramáticos que quedan a deber un poco en el desarrollo de personajes.
Adam Sandler hace un muy buen trabajo dentro de la cinta, dando dimensión a su interpretación y alejando poco a poco su imagen del típico chiste americano, además de dejar en evidencia que lo suyo dentro de los dramas son los personajes atormentados por su pasado, con deudas de vida y problemas adultos que se arrastran con la edad, casi igual que en Uncut Gems.
La película no es majestuosa, pero si demuestra que con pocos elementos puedes generar una historia que fluya y conecte bien con cierto público, además de colocar un tono que, aunque tal vez se sienta que busca aleccionar, lo cierto es que demuestra que la redención es
un camino arduo y duro al que no todos terminan por acceder.
Si lo tuyo son las cintas deportivas o te sientes un poco decaído, ver Hustle puede hacer que te pases un buen rato, las casi dos horas de duración son bastante entretenidas. Si no te gustan los dramas y no te gustan las lecciones, tal vez debas darle una oportunidad, ignorar un rato los estereotipos y pasar un buen rato.
Calificación: 7.9






