India lanzó una operación militar contra Pakistán durante la madrugada del miércoles, en la que atacó nueve objetivos señalados como “infraestructura terrorista” en la región de Cachemira administrada por Pakistán.

El Ministerio de Defensa indio explicó que la acción fue en respuesta al ataque ocurrido en Pahalgam, que cobró la vida de 26 personas, incluyendo 25 indios y un ciudadano nepalí.

Las autoridades aseguraron que los ataques fueron “mesurados” y evitaron deliberadamente instalaciones militares paquistaníes.

Pakistán confirmó que tres misiles impactaron su territorio, causando la muerte de un niño y dejando a otras dos personas heridas.

El portavoz militar Ahmed Sharif Chaudhry calificó la acción como una “atroz provocación” y advirtió que Islamabad responderá “en el momento y lugar que elija”.

La televisión estatal pakistaní y medios internacionales reportaron múltiples explosiones y bombardeos intensos en la frontera, particularmente en Cachemira.

La ofensiva militar, denominada Operación Sindoor por parte del ejército indio, reanudó las tensiones entre ambos países, cuyas relaciones ya estaban deterioradas por acusaciones mutuas sobre apoyo al terrorismo.

India insiste en que Pakistán permite el funcionamiento de grupos armados que operan desde su territorio, algo que Islamabad niega rotundamente.

Mientras tanto, India puso en marcha simulacros de emergencia en regiones cercanas a la frontera, con pruebas de sirenas, apagones controlados y procedimientos de evacuación, con el objetivo de preparar a la población ante una posible escalada del conflicto.