Pakistán.- El gobierno talibán ha prohibido oficialmente la práctica del ajedrez en Afganistán, argumentando preocupaciones religiosas y reforzando así su estricta visión sobre las actividades culturales y deportivas permitidas bajo su régimen. La decisión fue confirmada este fin de semana por Atal Mashwani, portavoz del Comité Olímpico Nacional del país.

“Debido a preocupaciones religiosas con respecto al juego, el ajedrez ha sido suspendido en el país por un período indefinido”, declaró Mashwani a la agencia EFE. La medida se fundamenta en la ley de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio (PVPV), vigente desde 2024, que prohíbe toda actividad considerada como apuesta o que pueda desviarse de los principios islámicos, según la interpretación del gobierno talibán.

Mashwani afirmó que el ajedrez “es considerado un medio de apostar dinero”, motivo por el cual se ha eliminado de la lista de actividades deportivas permitidas. Aunque no se ha establecido un plazo para revertir la decisión, el portavoz dejó claro que el veto continuará “hasta que se aborden las preocupaciones religiosas”.

La suspensión forma parte de un patrón creciente de restricciones impuestas por el régimen talibán desde su regreso al poder en 2021. Actividades como las artes marciales mixtas (MMA) fueron prohibidas en 2024 por considerarse demasiado “violentas”, mientras que otros deportes, como el cricket, continúan practicándose exclusivamente entre hombres.

La medida ha generado preocupación entre aficionados y promotores del ajedrez, quienes ven en el juego una herramienta de desarrollo intelectual y social. Azizullah Gulzada, propietario de un café en Kabul donde se reunían jóvenes para jugar ajedrez, expresó su desacuerdo con la decisión: “Muchos países musulmanes tienen jugadores de nivel internacional”, dijo. “Antes venían aquí todos los días muchos jóvenes, sin dinero para apostar”.

Por su parte, el erudito islámico Mohammad Saleh Islampur sostuvo que no todos los deportes están en conflicto con la religión. “Todos los deportes que no perjudiquen la salud, no atenten contra la dignidad humana, no impliquen corrupción financiera ni distraigan de los deberes religiosos, son permisibles, y algunos incluso se consideran Sunnah”, explicó.