Tabasco.- En una resolución sin precedentes en el estado, un juez de lo Familiar en el municipio de Centro ha dictaminado que un perro de nombre Lucas, un Husky siberiano de tres años, tiene derecho a recibir una pensión alimenticia tras la separación de sus dueños. Este fallo marca un hito en la justicia mexicana al reconocer formalmente las responsabilidades económicas compartidas hacia las mascotas en casos de divorcio.

La demanda fue promovida por Estela, quien quedó al cuidado de Lucas tras la ruptura. Ella argumentó que los gastos de manutención, salud y bienestar del canino debían ser cubiertos por ambos propietarios, tal como ocurría durante la relación.

El sustento jurídico de esta decisión, encabezado por la abogada Bellanila Andrea Hernández Reyes, se basa en la visión de los animales como seres sintientes y no meros bienes materiales. Esta perspectiva introduce en los tribunales tabasqueños el concepto de «familia multiespecie», una tendencia global que integra a las mascotas como miembros con derechos dentro del núcleo familiar.

El juez determinó que el copropietario debe realizar aportaciones periódicas para cubrir las necesidades básicas de Lucas. La pensión incluye alimentación, atención veterinaria, medicamentos, vacunas y cualquier gasto relacionado con su bienestar general.

A pesar de que Estela enfrentó cuestionamientos y burlas por parte de su entorno social al solicitar una pensión para un animal, la justicia le dio la razón. «Lo primordial era defender a mi perro y ver por su bienestar», afirmó la propietaria, subrayando que la responsabilidad hacia un ser vivo no termina con el fin de una relación de pareja.

Este caso, iniciado en mayo de 2025 y resuelto en marzo de este año, traslada parte de la lógica jurídica utilizada en la manutención de hijos menores al ámbito de la protección animal, estableciendo un camino para futuras disputas de custodia y cuidado de mascotas en México.