Chilpancingo.—  El pollo solamente queda en el recuerdo de las personas en Chilpancingo, capital de Guerrero, ya que la mayoría de las pollerías están cerradas.

El Mercado Baltazar R. Leyva Mancilla, el principal centro de abasto de la capital, luce vacío y los pocos lugares que siguen abiertos solamente venden pollo congelado.

La mañana del sábado se suspendió la distribución de pollo en Chilpancingo. No hubo aviso oficial. Fue a balazos. Un comando armado atacó una granja de pollo en la comunidad de Petaquillas y asesinó al dueño, a su hija —una menor de 12 años— y a cuatro trabajadores. Otros dos empleados quedaron heridos.

Desde entonces nadie surte pollo. “No se sabe para cuándo volverán a distribuir y tampoco vemos garantías para vender”, dice una vendedora que prefiere omitir su nombre.

El mercado no tiene vendedores ni compradores. Casi nadie camina por ahí. Tampoco se ve a policías o militares vigilando la zona, pese a que el gobierno de Guerrero anunció un “reforzamiento” de la seguridad en la capital. Sólo se ven pocos elementos de la Policía Industrial.

“Esto nos va afectar a todos, la gente no está viniendo, tiene miedo”, dice una comerciante.

Los pasillos se comenzaron a vaciar desde hace una semana, cuando hombres armados asesinaron, entre clientes y vendedores, a un distribuidor de pollos identificado como Tomás.

El crimen fue el preámbulo de una semana violenta en la capital. Esa noche y la madrugada del siguiente día, hombres armados quemaron seis vehículos de transporte público, cuatro de la ruta que va de Chilpancingo a la comunidad de Petaquillas.

Tres días después, en el estacionamiento del mercado atacaron a dos repartidores de pollo. Hombres armados llegaron a la camioneta donde transportaban el producto y les dispararon. Uno murió y el otro quedó herido.

Antes de que los pollos desaparecieran de los puestos de los mercados, asesinaron en total a ocho trabajadores.

La falta de pollos ocurre en todos los mercados de Chilpancingo. En el del centro, cinco de las seis pollerías están cerradas. En la única que permaneció abierta venden chicharrón, manteca y frijoles refritos; no tienen pollo.

El joven que atiende el puesto explica que el sábado fue la última vez que les surtieron pollo, pero lo pagaron 30 pesos más caro.

Este lunes, algunos alcanzaron a comprar pollo, pero a mayor precio. El dueño de un restaurante cuenta que el sábado pagó 175 pesos por un pollo completo y hoy 220.


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Según la Fiscalía General del Estado, en Chilpancingo operan dos organizaciones criminales, Los Ardillos y Los Tlacos.

Sin embargo, el obispo emérito de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, dice que la violencia de los últimos días se debe al arribo de una tercera organización que busca desplazar a las otras dos. Con información de El Universal