California.- Más que un éxito comercial, la canción “Lo Que Le Pasó a Hawai” se ha consolidado como el eje político y cultural del reciente show de medio tiempo del Super Bowl LX. El tema, perteneciente al álbum Debí Tirar Más Fotos (2025), cobró una nueva dimensión global tras ser interpretado sorpresivamente por Ricky Martin, convirtiéndose en un manifiesto contra la gentrificación y la pérdida de identidad.
La metáfora del paraíso perdido
A través de imágenes poéticas de playas y barrios, Bad Bunny utiliza la historia de Hawái como una advertencia para su natal Puerto Rico. La canción denuncia cómo los procesos de modernización y las fuerzas externas pueden desplazar a las comunidades locales, transformando territorios con raíces profundas en destinos genéricos para el consumo externo.
En el estribillo, el «Conejo Malo» lanza una consigna clara a su pueblo:
“No, no sueltes la bandera ni olvides el lelolai / que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”.
Esta referencia al «lelolai» (canto tradicional jíbaro) es un llamado directo a preservar los símbolos de identidad cultural frente a las presiones de la colonización social.
Sonidos de resistencia: Del campo al apagón
La producción musical de la pieza refuerza su mensaje social de dos maneras clave:
Instrumentación Jíbara: El uso de instrumentos tradicionales evoca la memoria campesina de la isla.
Silencios Estratégicos: La canción incluye pausas abruptas que, según analistas, funcionan como una metáfora visual y sonora de los cortes de suministro eléctrico que afectan diariamente a Puerto Rico.
De «El Apagón» a la vitrina global
No es la primera vez que Benito Antonio Martínez Ocasio utiliza su plataforma para la crítica social. Tal como lo hizo anteriormente con “El Apagón”, el artista traza un paralelo histórico entre el archipiélago de Hawái y el riesgo de que Puerto Rico pierda su lengua y tradiciones al integrarse en estructuras económicas externas que no benefician a sus habitantes originales.
La elección de Ricky Martin para interpretar este tema ante una audiencia de millones de personas en el Super Bowl refuerza el carácter de unidad nacional y orgullo puertorriqueño, elevando una canción de protesta a la categoría de símbolo continental.







