La noticia llegó como un golpe rudo, inmisericorde y con ella … los recuerdos, las evocaciones: una, la del poema de Bertolt Brecht, escrito, para hombres y mujeres extraordinari@s, que parece que tuviera como destinatario al querido Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas:

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos;
pero hay los que luchan toda la vida; esos son los imprescindibles!.

Los imprescindibles y sus huellas por la vida, son aquellos que al dedicar su existencia a las causas más nobles, pasan por ella, creando sueños realizables; utopías que sirven para recorrer sendas, caminos que llevan a verdaderas transformaciones de la vida pública, de las sociedades; no importa cuántas victorias o derrotas se hayan alcanzado, la verdadera importancia radica en su dedicación, la perseverancia política, las convicciones y los comportamientos éticos; en sembrar esperanzas, que lo convirtieron en el padre verdadero de la transición democrática… su nombre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano !