La presencia reciente en medios de comunicación de 4 ex presidentes, indica, que bien se puede terminar el cargo, pero la presencia política y las intervenciones siguen de una u otra manera; aunque con diferentes motivos y contextos, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Andrés Manuel López Obrador, hacen presencia política en una coyuntura especial, donde al menos se destacan 3 ejes: Elecciones intermedias 2027, relación México- Estados Unidos, y la defensa de proyectos sostenidos en sus respectivos sexenios; particularmente importante es la aparición pública de Andrés Manuel, que retirado a sus aposentos tropicales por cerca de dos años, vuelve a manifestarse, con la presentación del libro “Pueblo”, un volumen de más de 700 páginas dedicadas a Claudia Sheinbaum, su discípula y sucesora, en una entrevista que dura más de una hora. Hasta aquí no se advierte nada extraordinario, salvo como declarara la propia Presidenta : “escribir es también una forma de hacer política”; un ex presidente puede retirarse del cargo, pero difícil que se retire de la política, cuando ha construido un movimiento alrededor de su figura.

“Pueblo”, no es sólo un libro más de López Obrador, intenta ser una explicación de su ideología… el auto llamado Humanismo Mexicano, que no contiene más que una interpretación histórica a modo, para justificar la ausencia de categorías científicas que expliquen la naturaleza de la sociedad mexicana y su destino, su Fe ciega en la cuarta transformación y el ataque despiadado a la disidencia y es algo más, es, injerencia directa en la coyuntura.
Es indudable la capacidad e influencia que conservan los ex-presidentes en sus respectivos Institutos Políticos y movimientos, pero aunque quisieran acatar una regla no escrita de retirarse de la política y la vida pública, no han  podido, ni querido acatar después que han dejado su encargo; la pregunta obligada es ¿hasta dónde es pertinente y sano seguir en la palestra?; que aún cuando imponen sucesor, siguen interviniendo en los asuntos públicos y la agenda política.

López Obrador ha sostenido que dejó el poder, que se retiró de la política y que su intención era dedicarse a escribir, insiste en que no es “jefe máximo ni poder detrás del trono”, pero el fenómeno conveniente a analizar es ¿hasta dónde deben de abstenerse los ex presidentes? , o si es parte consustancial a la idiosincrasia y cultura política mexicana.