Ciudad de México.- El doctor Ghassan Abu Sitta distingue a un grupo particular de pacientes en los hospitales de Gaza: aquellos cuyas camas están rodeadas por un silencio desolador. Estos niños gravemente heridos no tienen familiares cerca, ya que han perdido a sus padres, abuelos, hermanos y primos en el conflicto bélico que azota la región.
La guerra entre Israel y Gaza ha generado una situación emergente que ha desconcertado a las organizaciones humanitarias. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denominado a estos casos como WCNSF, que significa «niño herido sin familia superviviente». Aunque Unicef estima que unos 17 mil niños han quedado huérfanos en Gaza, la magnitud de aquellos que han perdido a casi toda su familia ha sorprendido a la comunidad internacional.
El secretario general de MSF Internacional, Christopher Lockyear, ha advertido al Consejo de Seguridad de la ONU sobre las devastadoras consecuencias psicológicas y físicas que enfrentan estos niños. La resolución para exigir un cese al fuego inmediato fue bloqueada por Estados Unidos y Gran Bretaña, a pesar del llamado urgente de detener el genocidio.
Los ataques indiscriminados contra la población civil en Gaza han dejado una huella desgarradora. Según Save The Children, de los 33 mil muertos identificados, 14 mil son niños, lo que representa un 2 por ciento de la población infantil. La comunidad internacional se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes, donde los niños son las principales víctimas de un conflicto sin fin.







