Ciudad de México.- El Registro de Telefonía en México ya comenzó, y aunque la regulación establece un plazo de seis meses para que cada línea móvil se vincule a una identidad, los operadores de telecomunicaciones han comenzado a aplicar restricciones anticipadas que afectan el uso cotidiano de los servicios, sobre todo para los usuarios de prepago. Estas medidas incluyen dificultades para realizar recargas, hacer llamadas o acceder a datos móviles, incluso cuando el calendario oficial aún no vence. La industria busca así acelerar un proceso que, según fuentes del sector, avanza más lento de lo previsto.
Algunos operadores han comenzado a limitar gradualmente el servicio a quienes no han completado el registro, enviando mensajes de advertencia o bloqueando temporalmente funciones básicas. Esta estrategia ya se observa en distintas compañías y está dirigida principalmente al segmento de prepago, que representa más del 80% de los usuarios móviles en el país y depende de recargas frecuentes y conectividad inmediata. La medida genera un impacto amplio, pues millones de personas podrían experimentar interrupciones incluso contando con saldo activo.
El desfase entre el calendario oficial y la implementación real es evidente. Con un plazo del 9 de enero al 30 de junio, solo una pequeña fracción de usuarios ha completado el registro, lo que pone a los operadores frente al desafío de procesar cientos de miles de líneas diariamente para cumplir la norma. Mientras tanto, las restricciones anticipadas han generado preocupación sobre la proporcionalidad de las medidas, cuestionando si el objetivo de seguridad justifica limitar el acceso a un servicio que se ha vuelto indispensable en la vida diaria de millones de mexicanos.







