Si usted busca en un diccionario cómo se le puede decir a todas aquellas personas que no saben reconocer su errores, encontrará palabras como terco, arrogante, soberbio, necio entre otras muchas más, pero de mí no va escuchar cuál es la que más se le acomoda al presidente Andrés Manuel López Obrador porque en estos tres años de su Gobierno no he escuchado ni una sola vez reconocer alguno de los errores (por no decir fracasos) que ha tenido su administración… ¡y vaya que ha tenido majestuosos tropiezos que no acabaría de contar con los dedos de mis dos extremidades superiores!
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Y es que cada vez que se le cuestiona a uno de sus mítines mañaneros con datos duros que le incomodan, la salida siempre es el misma: utilizar el mismo discurso desgastado que ha utilizado desde hace más 20 años, “es culpa del neoliberalismo”, “son los conservadores, la mafia del poder”, “es culpa del PRIAN”, «de los intelectuales». Pero últimamente trae una de moda que es atacar a todo medio de comunicación o periodista que le toque fibras sensibles con sus cuestionamientos aun y cuando esos mismos periodistas en algún momento lo apoyaron para llegar a donde él está justo ahora.
Le pongo el más reciente de los ejemplos:
En la mañanera del 14 de junio, el titular del Ejecutivo Federal exhibió en pantalla una charla virtual donde aparece el periodista León Krauze y el conductor Jorge Ramos hablando sobre el gobierno de López Obrador y en el que según dijo el mandatario, Krauce habría tratado de orillar a Ramos para calificarlo de “autoritario” y “populista”, a lo cual el conductor de Univision se negó tajantemente. Finalmente, ese showcito terminó tras señalar, sin presentar una sola prueba, que el enojo de Krauze era porque su papá ha sido “defensor” del modelo de gobierno que “produjo la crisis” de México y de haber apoyado “los fraudes electorales».
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En la mañanera de este lunes 5 de julio el mismo Jorge Ramos estuvo presente en su labor de periodista y le dio una de las mas grandes exhibidas que ha tenido el representante del Gobierno Federal en estos 949 días que tiene en el poder: le preguntó con cifras oficiales de la incidencia delictiva (y hago énfasis) si con 100 muertos diarios catalogaría como exitosa su estrategia; y su respuesta, simplemente vergonzosa y también nada sorpresiva, fue regresar al ya famoso “Yo tengo otros datos”, para después de un intercambio de preguntas duras respecto al mal manejo de la pandemia y de respuestas más por inercia que por conocimiento de causa, encontrar refugio en lo de siempre: en el tratar de desprestigiar a quién difiere. Y refutó:
“Yo lamento mucho que un periodista como tú esté desinformado”, sucumbió el presidente.
Queda claro que habrá que ir pensando en otro tipo de estrategias y respuestas que no sean las mismas de siempre para que, cuando se le cuestione fuertemente al Presidente, no quede tan mal parado; porque, como decía mi abuelita, ‘parece disco rayado y un disco rayado termina en la basura’.







