Ciudad de México.- En un contexto marcado por presiones financieras, fricciones diplomáticas con Estados Unidos y un debate sobre su estrategia productiva, Petróleos Mexicanos redefinió recientemente dos decisiones clave: trasladar su regreso a los mercados de deuda al ámbito nacional y fortalecer de manera notable su apuesta por la extracción no convencional mediante fracking.

Información respaldada por documentos públicos de la Bolsa Mexicana de Valores indica que la empresa productiva del Estado solicitó una colocación de deuda por hasta 31 mil 500 millones de pesos, como parte de un esquema más amplio de financiamiento. La estrategia inicial contemplaba acudir al mercado estadounidense, sin embargo, el plan fue ajustado y enfocado finalmente al mercado mexicano.

De forma paralela, datos obtenidos a través de solicitudes de transparencia revelan que Pemex incrementará en 66 por ciento su inversión en fracking durante 2026, principalmente mediante el proyecto Aceite Terciario del Golfo. Este viraje operativo y financiero se da en medio de advertencias sobre posibles riesgos regulatorios en el extranjero, lo que influyó en la decisión de buscar mayor certidumbre dentro del mercado local.