México.- Este domingo, millones de católicos en México y alrededor del mundo conmemoran el Domingo de Ramos, una de las fechas más emblemáticas del calendario litúrgico cristiano. La celebración marca el inicio de la Semana Santa y rememora la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, donde fue recibido entre vítores por la multitud, que agitaba ramas de palma y olivo.
La escena, relatada en los Evangelios, describe cómo Jesús llega a la ciudad montado en un burro, símbolo de humildad y paz, mientras los fieles extienden sus mantos y ramos en su camino. Este gesto, interpretado como el cumplimiento de una antigua profecía, también anuncia el inicio de la pasión, muerte y resurrección del Mesías.
La jornada representa un fuerte contraste espiritual: la alegría del pueblo al recibir a Jesús como rey, frente al sufrimiento que está por venir.
Ritos y tradiciones
La Iglesia católica celebra el Domingo de Ramos con una misa especial que incluye la bendición de ramos, una procesión y la lectura del relato de la Pasión. Los fieles asisten a los templos con hojas de palma entretejidas, decoradas con cruces, flores o figuras simbólicas, que son rociadas con agua bendita.
Durante la liturgia, el tono festivo del inicio da paso a la solemnidad, al recordar los últimos días de Jesús antes de su crucifixión. En muchas parroquias y comunidades, especialmente en zonas rurales e indígenas, se organizan representaciones de la entrada a Jerusalén, en las que participan niños vestidos como hebreos.
Tradición viva en México
En México, esta fecha es una de las más arraigadas dentro del catolicismo popular. Los ramos bendecidos suelen colocarse en las puertas de las casas como símbolo de protección, fe y esperanza, y se conservan durante todo el año como signo de bendición.
Más allá de su carácter ceremonial, el Domingo de Ramos es una invitación a la reflexión sobre valores como la humildad, el sacrificio y la entrega. Con esta celebración, los creyentes se preparan espiritualmente para los días más intensos del calendario cristiano, que culminan con el Domingo de Resurrección.







