Ciudad de México.- En vísperas de las fiestas patrias en México, el alimento por excelencia de las familias del país, la tortilla, se ha convertido en una preocupación cada vez más grande debido a su constante aumento de precio. Según datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría de Economía, el precio promedio ponderado nacional de la tortilla ha alcanzado los 22.90 pesos por kilo, representando un aumento del 6.8 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado, cuando se situaba en 21.43 pesos por kilo.

Sin embargo, la situación es aún más preocupante cuando observamos una década atrás. En septiembre de 2013, la tortilla se vendía a 12.41 pesos por kilo, lo que significa un incremento significativo de 10.49 pesos en una década, llegando a 22.90 pesos por kilo en la actualidad. Este aumento del 84.5 por ciento impacta directamente en el presupuesto de las familias mexicanas, ya que con el precio actual de un kilo de tortilla, hace una década podrían haber comprado casi dos.

Inseguridad como principal causa del aumento

En una entrevista para MILENIO, Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla (CNT), explicó que a diferencia de lo que podría pensarse, el conflicto entre Rusia y Ucrania no es la razón detrás de la escalada de precios en México. Según López García, el principal factor es la inseguridad.

«Hay una figura que ahorita tiene que ver con el precio de la tortilla y se llama inseguridad. Hoy en México en muchos lugares hay cobros de piso por parte de grupos delincuenciales. No son los cárteles», señaló el presidente del CNT. Además, López García acusó a la delincuencia organizada de condicionar la entrada de materia prima y gas en algunas regiones del país. «Te dicen ‘aquí no puede entrar otro maíz más que el que yo te venda’. Todo este tipo de malas acciones por parte de grupos delincuenciales al final de cuentas pega en el precio de la tortilla», añadió.

Entre los componentes del precio de la tortilla se encuentran las materias primas como el maíz o la harina, seguidas por los costos de energéticos (luz y gas), agua, papel de grado alimenticio, mantenimiento de maquinaria, pago a los trabajadores y los impuestos.