Berlín.- Rusia escaló este domingo la guerra en Ucrania al lanzar un número récord de drones contra varias regiones y ciudades del país, incluida la capital, donde fallecieron al menos dos personas, entre ellas un recién nacido. El ataque, el más grave desde el comienzo del conflicto en febrero de 2022, alcanzó por primera vez la sede del Gobierno ucraniano, lo que Kiev interpreta como una clara señal de que Moscú no tiene intención de negociar la paz.

Según las Fuerzas Aéreas ucranianas, Rusia lanzó 810 drones suicidas del tipo Shahed, además de 9 misiles de crucero y 4 balísticos, superando el récord anterior del 9 de julio. El bombardeo, que tuvo como objetivo principal la capital, también afectó a Odesa, Zaporiyia, Kremenchuk, Krivói Rog, Dnipropetrovsk y Sumi. La primera ministra ucraniana, Yulia Sviridenko, informó que el techo y los pisos superiores de la sede del Gobierno resultaron dañados.

El ataque se produce en medio de los esfuerzos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sentar a la mesa de negociación a los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski, y Rusia, Vladímir Putin. Sin embargo, Putin ha manifestado que no cree posible un acuerdo de paz con una contraparte que considera ilegítima.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó el ataque, afirmando que «el Kremlin se burla de la diplomacia, pisotea el derecho internacional y mata indiscriminadamente». Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, denunció que Rusia «se está atrincherando cada vez más en la lógica de la guerra y del terror».