Rusia.- Yakutia, ubicado al extremo oriente de rusia se convirtió hoy en el lugar más frío del planeta con termómetros llegando a los 56° bajo cero.

Este territorio enfrenta una realidad climática que desafía los límites de la resistencia humana.

Con una población cercana al millón de habitantes —la gran mayoría concentrada en su capital, Yakutsk—, la vida transcurre bajo un paisaje blanco donde las temperaturas cercanas a los 56° bajo cero no son una excepción, sino la norma cotidiana a la que sus residentes están plenamente adaptados.

La historia de Yakutia guarda registros aún más severos. En 1933, la región alcanzó la gélida cifra de 68° bajo cero, estableciendo el récord de la temperatura más baja jamás registrada en un lugar habitado del hemisferio norte.

Para ponerlo en perspectiva, a estas temperaturas el mercurio de los termómetros se congela y el vapor del aliento se convierte instantáneamente en cristales de hielo.

Vivir en Yakutia requiere algo más que voluntad; exige una disciplina técnica y rutinas estrictas para evitar que el cuerpo colapse. Los habitantes han desarrollado un protocolo de seguridad que transmiten de generación en generación

El uso de ropa térmica es la base, pero el secreto reside en el uso de materiales naturales como la lana y las pieles, indispensables para retener el calor corporal frente a las constantes gélidas.

Una regla de oro es no utilizar monturas de gafas, anillos o cualquier accesorio metálico. El metal se congela tan rápido que puede adherirse a la piel al instante, provocando quemaduras y heridas graves al intentar retirarlo.

Es crucial cubrir nariz y boca de manera permanente. El objetivo es evitar que el aire congelado llegue directamente a los pulmones, lo que podría causar daños respiratorios severos.

Contrario al mito popular, los habitantes evitan el alcohol, ya que aumenta el riesgo de congelación fatal al dilatar los vasos sanguíneos. En su lugar, el consumo constante de agua caliente es vital para regular la temperatura interna.

En las calles de Yakutsk, el tiempo es el peor enemigo. Los expertos y locales recomiendan permanecer en el exterior un máximo de 10 a 15 minutos. La vida social y comercial se organiza de tal manera que siempre haya un refugio con calefacción a corta distancia, permitiendo que el desafío de vivir en un lugar en constante bajo cero sea, simplemente, una parte más del día a día.