En el terreno de la especulación, corre la versión de que Francisco Saracho Navarro iría en lugar de Rigo Fuentes a la dirigencia estatal del PRI.

Su lugar en la Secretaría de Desarrollo Social, ya está decidido para el alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez, como trampolín para buscar la gubernatura estatal.

En cada operación política, Francisco Saracho ha sido un cero a la izquierda. La última, perdió Acuña. Pero como siempre, sexenio tras sexenio, utiliza la fórmula que le da resultado: no hubo suficiente dinero en la campaña política, pero nunca precisa a dónde fue a parar, porque ahí tiene su negocio ya millonario.

Le sigue a ese modus operandi, culpar a su propia gente de supuestos errores durante la campaña y finalmente va sobre la candidata o el candidato, según sea la elección.

Saracho ha sabido medir muy bien sus alcances de justificación, pero, más que eso, se caracteriza por no arriesgar. Nunca busca algo si está en duda, siempre se queda atrás y no arriesga, prefiere echar culpas y desaparecer dinero de campañas.

Ahora que se dice iría al PRI estatal, para la elección madre de todas las batallas, la de gobernador, Saracho volverá a ser un cero a la izquierda.

Pero cae en blandito y tampoco se preocupa, porque el PRI tiene al líder y real operador que le ha generado los triunfos en las dos últimas elecciones; Miguel Ángel Riquelme. 

Quien sí arriesga y trabaja en la operación política, y lo demostró al ganar la alcaldía de Torreón, cuando el propio Saracho creyó que era casi imposible.