Parras.- La tarde del 17 de agosto de 2006 comenzó como cualquier otra, pero en cuestión de horas se transformó en una de las noches más difíciles que recuerde Parras.

Una intensa lluvia en la zona serrana provocó una creciente que descendió con fuerza hacia la ciudad. El arroyo Guadalupe-Infonavit no pudo contener el escurrimiento y el agua comenzó a avanzar por calles y viviendas.

Hacienda del Rosario, El Nogalar, Infonavit y Valle de Parras estuvieron entre los sectores más afectados. En algunos puntos, el agua alcanzó cerca de dos metros de altura. Familias enteras quedaron atrapadas y tuvieron que buscar la manera de ponerse a salvo.

La tragedia cobró la vida de Gaspar García Barrón, de 70 años, quien murió ahogado dentro de su vivienda. Su esposa también quedó atrapada y sufrió una fractura en una pierna, pero logró sobrevivir gracias a la ayuda de vecinos que acudieron a rescatarla en medio de la corriente.

La fuerza del agua también provocó escenas que quedaron grabadas en la memoria de los habitantes. En la Fábrica La Estrella, enormes rollos de mezclilla fueron arrastrados varias calles por la corriente y terminaron incluso en patios de viviendas.

Durante aquella noche también se reportaron personas lesionadas y momentos de angustia por habitantes que no eran localizados. Uno de los casos fue el de un pequeño de aproximadamente cuatro años, quien posteriormente fue encontrado sano y salvo.

Parras quedó parcialmente a oscuras por la suspensión del servicio eléctrico. Mientras tanto, policías, Protección Civil, Bomberos, Cruz Roja y elementos del Ejército Mexicano trabajaron durante horas en rescates, evacuaciones y limpieza. El Ejército activó el Plan DN-III y se habilitaron albergues para recibir a las familias afectadas.

Alrededor de las 10:30 de la noche, autoridades estatales y municipales recorrieron las zonas afectadas para supervisar la emergencia y coordinar la entrega de apoyos.

Al amanecer, quedaron las huellas de la tragedia: viviendas dañadas, calles cubiertas de lodo y familias que habían perdido parte de su patrimonio. Los reportes de aquellos días contabilizaron alrededor de 150 viviendas afectadas.

Pero en medio del desastre surgió también la solidaridad. Vecinos ayudando a vecinos, cuerpos de emergencia trabajando sin descanso e instituciones llevando alimentos, atención médica y apoyo.

Veinte años después, fotografías, videos, documentos, crónicas y testimonios mantienen viva la memoria de aquella tarde.

El 17 de agosto de 2006 representa una tragedia que Parras no olvida, pero también la historia de una comunidad que, después del golpe del agua, encontró la fuerza para levantarse y comenzar nuevamente.